sábado, 30 de junio de 2012

La Manada: El Conformismo y el Transeúnte

El hombre es un ser gregario, creo que nadie lo pone en duda. Según la acepción que se use, "gregario" puede definirse como el que sigue una tendencia a agruparse, o que necesita de un grupo para poder sentirse bien. Aunque podemos necesitar nuestros tiempos en solitario, es claro que tendemos a buscar el contacto y la convivencia con nuestros iguales de especie. 

Por supuesto que esta característica nuestra, nos impulsa en algunos momentos a modificar o adaptar nuestro comportamiento para no transgredir "las reglas" del grupo. Observamos su conducta ante situaciones y fenómenos, y actuamos en consecuencia. Pero a veces, este actuar es contrario a lo que nos dicta nuestro propio yo sobre lo que es lo correcto. Llegamos al clásico "si en Roma fueres, haz lo que vieres", a comportarnos como el cardumen, la parvada, en nuestro caso: la manada. Simplemente seguimos al grupo, incluso en contra de nuestro propio juicio. 

Existen muchos experimentos al respecto. Aquí les pongo dos. El primero se llama Experimento de Conformidad del Dr Solomon Asch. Es muy sencillo: Una persona es sentada entre 5 actores en una mesa. Se les muestra una linea, y luego se les pide que, entre tres opciones, escojan la que es igual. Aunque la respuesta es obvia, los actores contestan mal a propósito por unanimidad, y el sujeto entonces es lanzado a la opción de distorsionar su juicio o a contravenir al grupo. El experimento se realiza con tres variantes: a) sólo contra el grupo b) uno de los actores contesta bien y proporciona un punto de apoyo al sujeto c) el sujeto va sólo contra el grupo, pero esta vez anota sus respuestas fuera de la mirada del grupo, inmune a las críticas. No es difícil imaginar los resultados, y no es difícil imaginar que si con la medida de una linea (algo objetivo) podemos distorsionar nuestro juicio, lo que debe ser con las percepciones (subjetivas).


El segundo experimento se llama El Efecto Transeúnte. Tiene su origen en situaciones en que la gente no ha reaccionado ante situaciones de peligro y/o riesgo de un semejante porque nadie más lo hace. En el primer vidéo, actores, con diferentes vestimentas, se tiran en las escaleras de una estación de metro en Londres, uno de ellos incluso pidiendo ayuda. 



Este segundo vidéo, del mismo experimento, es un poco más fuerte. Un actor se lleva por la fuerza a una niña, también actriz, a plena luz del día. La niña grita "¿Qué haces? Tú no eres mi padre" , ante la mirada de las personas que van pasando. ¿Cuántos reaccionan?


Los tres experimentos no hacen sino confirmar nuestra tendencia a hacer y decir lo que dice que el grupo. Pero también confirman, que a veces, solo se necesita uno, firme, sin miedo a contravenirlo, para cambiar el comportamiento de todos. Es imposible saber todo sobre todo, y actuar contra corriente no lo hace a uno más inteligente per se, a veces solo lo hace ser un vil necio. Pero creo que entonces la ecuación es simple: tener principios firmes y actuar en consecuencia. Señalar, exhibir, repudiar y contrarrestar lo que no es correcto. Habría que definir "correcto", pero eso cada quién lo tendrá que hacer. Estaremos bien algunas veces y estaremos mal otras, pero creo que pocas veces nos arrepentiremos.

@skyold





1 comentario:

  1. Es difícil querer envolverse, toda la razón. Aunque ahí mismo comentan que nadie está obligado a lo que no puede. Ellos mencionan que hubo quién llamó o busco ayuda. Pero el punto es el que sintetizas bien: la congruencia ante un comportamiento de la mayoría. Me pareció adecuado el tema en estos tiempos. Gracias por leer, saludos.

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