Últimamente, en cualquier discusión sobre drogas, generalmente es un hecho que se va a mencionar a Portugal. Se habla de que contra todos los pronósticos, su política contra las drogas, fuera de la ortodoxía general, ha resultado ser una agradable sorpresa. El estudio realizado por el CATO Institute (cato.org), que fue en gran parte lo que detonó que la estrategia portuguesa llegara al debate internacional, esta disponible y en mesas de discusión de todo el mundo. Nuestro país con todos sus problemas, debería ser uno de los más interesados en el tema.
Pero en sí, ¿qué fue lo que hizo Portugal? Bueno, primero que nada, Portugal NO LEGALIZÓ las drogas. La legalización es imposible al momento, debido a los Tratados y Convenciones internacionales firmados. Digo imposible, por lo menos para una nación que no sea un peso pesado del bullying internacional. Al no estar legalizadas las drogas, el tráfico sigue siendo perseguido y castigado. En 1999, ante el grave aumento en los índices de usos de drogas, enfermedades relacionadas y crímenes asociados, el gobierno portugués instauró una Comisión que fuera de planteamientos ideológicos y/o morales, encontraran en completa libertad la "medida más efectiva" para detener y, de ser posible, revertir esas tendencias. Lo único que no podían proponer era la legalización, debido a la causa antes mencionada.
La Comisión, después de bastantes estudios, recomendó la DESPENALIZACIÓN DE LA POSESIÓN de todas las drogas PARA USO PERSONAL (efectiva 2001). En México, el Art 195 del Código Penal, marca exactamente lo mismo, entonces ¿dónde está la diferencia? Bueno, existen dos pequeñas grandes diferencias. Diferencias creadas desde la visión de tratar las drogas como un problema de salud y no de seguridad. Éstas son: a) lo que se entiende por consumo personal b) el tratamiento dado/ofrecido al "infractor". Digamos que el consumo sigue siendo "ilegal", pero se trata como una infracción y no como un delito. En cuanto a la primera diferencia, lo distinto son las cantidades que se consideran "para consumo personal". En Portugal se denomina así, a las "cantidades que satisfagan el consumo de 10 días". Por dar un ejemplo: 40 gr de Hachís, 3 gr de heroina y 5gr de cocaina se consideran así. En México, cualquiera de estas cantidades, te lleva a una pena de entre 1 año 9 meses y 6 años 6 meses dependiendo de la droga y si eres reincidente.
En cuanto a la segunda diferencia: "el tratamiento", en Portugal funciona de la siguiente manera. Una vez que te encuentran en posesión de drogas "para consumo personal", se te hace un citatorio para que te presentes en max. 72 hrs a una "Comisión de Disuasión". Esta Comisión está formada por 3 personas, un representante del derecho (un abogado del Estado) y dos especialistas del sector salud: un psicólogo, un médico o un consejero. Ellos ofrecen la información y el tratamiento al "paciente/infractor", pero éste no es obligatorio. Igualmente, la Comisión se pensó para que fuera lo más informal posible. No existe vestimenta formal, no existe un banquillo, no existe un dedo acusador, no hay un jurado, no hay un juez. El "infractor" conserva su privacidad intacta. Esto permite al gobierno portugues, derribar esa pared que impide llevar la información necesaria a las personas que no pueden ser descritas de otro modo más que enfermas. Cuando por la misma actividad se es castigado y estigmatizado, las personas no van a pensar en acercarse a alguien en busca de ayuda, mucho menos al gobierno para que los encierre. Ese es el razonamiento por el cual esta parte de la política portuguesa se pensó así; y ha funcionado. La gente al no sentirse perseguida, acosada, es más receptiva a la información que le permite hacerse menos daño con las drogas y , llegado el caso, salir de ellas.
Existen por supuesto medidas complementarias, como campañas de educación, centros de rehabilitación abiertos y bien equipados. Hay programas en los que en cualquier farmacia pueden cambiar jeringas y agujas usadas por un kit que contiene una jeringa nueva, un condón y un folleto de información.¿De dónde salió el dinero para ello? De dejar de saturar el sistema penitenciario y los flujos que ello liberó. ¿Cuántas personas encerradas en México estarían libres en Portugal? El gobierno portugués decidió dejar de encerrar a esos ciudadanos, y utilizar esos recursos para ayudarlos, y en el camino ayudar al total de la población. Actualmente, de ser de los peores, Portugal está hasta arriba entre los países europeos que mejores resultados han tenido respecto al uso de drogas, sobre todo en jóvenes, y enfermedades asociadas como VIH. En palabras del gobierno portugués: "las drogas eran el problema número uno, ahora son el treceavo."
Aunque hay muchas voces excepticas, lo que no se puede negar es que Portugal no vivió el incremento catastrófico de uso de drogas, ni se convirtió en un "paraiso para drogadictos" que se pronosticaba, los datos al momento parecen indicar que sucedió todo lo contrario.
Entonces, en el marco de la situación de México, hacer algo similar ¿resolvería nuestros problemas? Creo que la respuesta es NO, pero sería un avance, e incluso algo de ética social. Portugal es un país conservador, hacerlo allá no fue sencillo, y si se hizo fue por la desesperación a un problema de salud, no de seguridad. El tráfico sigue estando prohibido, y en México según especialistas lo que causa más violencia son las peleas por, precisamente, las rutas y lugares de tráfico. No, despenalizar y actuar de esa forma no creo que erradicaría la violencia, pero si ayudaría a mucha gente que no tiene información y tratamientos adecuados y a los cuales no tiene acceso actualmente. Mucha gente que cae en las cárceles por ese "delito" podría ser, ahora sí readaptada, en lugar de ser enviados a los calabozos en un camino de no retorno por el crimen. Ayudaría como lo que es, una medida de salud. Si hay violencia y problemas de salud, bueno, cualquier cosa que los mitigue no puede ser mala. Portugal no buscó una panacea, porque no existe. Buscó, dentro de sus posibilidades, resolver un problema a la vez.
Mi opinión sobre las drogas siempre la he hecho desde las siguientes cinco convicciones:
1) Usted puede proteger a los que quiere de las drogas con información y siendo abierto a discutir el tema, pero de una balacera en medio de la calle, es difícil.
2) Creo que un adulto en sus facultades, mientras no dañe un tercero, es libre de hacer con su cuerpo y vida lo que quiera, porque a nadie pertenece más que a ella o él. No quiero decir que no trataría de ayudar a alguien que se hace daño o que le recomiende o incite a que lo haga, no va por ahí. Pero si no puedo hacer mejor su realidad ¿Es mi derecho criminalizarlo por intentarlo? Y hablo desde la experiencia de haber tenido amigos que se perdieron en las drogas, y a los cuales intenté ayudar cuanto pude. Sé por lo que pasan. También tuve que amigos que las usaban regularmente y como si nada.
3) El mercado de drogas SÍ está regulado, pero por personas al margen de la ley, que deciden quién, cuánto, qué, cómo y dónde.
4) Si la prohibición sirviera de algo, no hablaríamos del tema. Las drogas no son menos accesibles hoy, que ayer, para nadie.
5) Una guerra solo se le declara a algo que tiene la capacidad de rendirse. Por ello ¿guerra contra las drogas? ¿La posesión, fabricación o transporte de ellas en sí mismos causan algún daño?
Si es un problema de salud, la tendencia es clara. Ya con los intereses de en medio, ahí si no podemos hacer mucho. Por supuesto es solo mi opinión, bienvenidos los comentarios. Si estoy mal o no está de acuerdo, dígame, no soy analista, solo escribo por escribir. Paz.
El juego de la Muerte ( La
Zone Extreme) es un documental francés sobre el poder de la televisión, donde
la premisa es: ¿Es ésta tan poderosa que puede hacernos torturar o incluso
matar a alguien en nombre del entretenimiento?
El
documental recrea el experimento que "Stanley Milgram realizó en Yale en los años
sesenta para estudiar el impacto de la autoridad en la obediencia de la
población. Con ellos, Milgram pretendía encontrar una explicación al
sometimiento de la sociedad civil alemana bajo el mandato de Adolf
Hitler."
El experimento es muy
sencillo. Se supone que se hace un juego de asociación de palabras. Cada vez
que uno de los participantes se equivoca (un actor), el otro (sujeto de
estudio) le da una descarga eléctrica. Cada pregunta que pasa, las descargas
van aumentando en intensidad, hasta llegar a descargas que se suponen casi
letales.
Las
descargas no son reales para el actor, pero sí para los participantes y el
público. ¿Se convierte el participante en un torturador si considera que la
autoridad es legítima? ¿Hasta dónde? ¿Se rebela? ¿Cede a la presión de la
presentadora, del público, de las "reglas"? ¿Hasta cuándo?
En
lo personal creo que es una gran muestra sobre la obediencia ciega en un
sistema, no solo televisivo, sino en un sistema a secas. Aceptamos las reglas,
porque reconocemos una autoridad. A veces perdemos incluso la capacidad, ya no
de rebelarnos, sino de por lo menos cuestionarnos.
En
este caso, fueron 80 participantes que estuvieron ante una autoridad abusiva. ¿Cuántos se rebelaron a seguir unas reglas
que inflingían daño a un semejante? ¿Cuántos intentaron rebelarse y no
pudieron? ¿Cuántos llegaron al final?
Los primeros 4 minutos son escenas de programas reales.